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Fracturas Óseas: La clave está en la energía del trauma y el perfil del paciente

Fracturas Óseas: La clave está en la energía del trauma y el perfil del paciente

Equipo Editorial Reto MD

20 de Enero de 2026

Las fracturas óseas son una constante en la práctica clínica diaria, presentando una sorprendente diversidad en sus patrones y gravedad. Esta variabilidad a menudo plantea interrogantes sobre los factores subyacentes que las configuran, desde la etiología hasta el pronóstico. Comprender mejor cómo se originan estas lesiones no sólo afina nuestro diagnóstico, sino que potencia nuestras estrategias preventivas y terapéuticas. Con este objetivo, un reciente estudio de Ahmad Almigdad y colaboradores (2022) se sumerge en el análisis de los patrones y la distribución de las fracturas óseas, explorando su relación con la energía del trauma, el género y la edad del paciente.

Desarrollo

Metodología: Una Mirada Retrospectiva a las Fracturas

Este estudio retrospectivo analizó los registros clínicos y radiológicos de 3066 pacientes adultos y pediátricos ingresados con fracturas óseas en el Royal Rehabilitation Center de Amán, Jordania, entre julio de 2018 y diciembre de 2021 . Los investigadores recopilaron datos sobre la edad, el género, el mecanismo de la lesión, el tipo de fractura y su ubicación anatómica. Un aspecto crucial fue la clasificación de la energía del trauma, diferenciando entre lesiones de baja energía (principalmente caídas simples) y de alta energía (caídas desde altura, accidentes de tráfico, lesiones por arma de fuego y lesiones industriales). Esta distinción permitió correlacionar la fuerza del impacto con los patrones de fractura resultantes.

Resultados Clave: Energía, Género y Edad, Modelando la Lesión

Los hallazgos del estudio arrojan luz sobre las complejas interacciones entre el trauma, las características demográficas y los patrones de fractura:

  • Demografía de las fracturas: Los hombres representaron la mayoría de los pacientes (59,1%) y, en promedio, eran más jóvenes (36,04 años) que las mujeres (51,06 años) con fracturas . Sin embargo, las mujeres mayores de 50 años fueron más propensas a sufrir fracturas.
  • La energía define el escenario: La mayoría de las lesiones (68,6%) fueron de baja energía, causadas por caídas simples . No obstante, los hombres mostraron una mayor propensión a sufrir fracturas por traumas de alta energía en comparación con las mujeres .
  • Localización rredominante: Las extremidades inferiores fueron las más afectadas (45,4%), seguidas de las extremidades superiores (33,4%). El fémur, en particular, representó casi una cuarta parte de todas las admisiones por fractura (24,1%) .
  • Patrones específicos por género:
  • En hombres, las fracturas de escápula, clavícula, húmero distal, diáfisis de huesos largos, falanges de la mano y huesos del tarso fueron significativamente más prevalentes . Las lesiones industriales a menudo resultaron en fracturas de mano.
  • En mujeres, predominaron las fracturas de húmero proximal, fémur proximal y distal, pierna distal y columna torácica . Las fracturas patológicas fueron más comunes en mujeres y se asociaron principalmente con caídas simples .
  • Trauma de alta energía y complicaciones: Las lesiones de alta energía se asociaron con pacientes significativamente más jóvenes en ambos géneros . Este tipo de trauma también se correlacionó con una mayor incidencia de fracturas compuestas y lesiones neurovasculares, especialmente en el contexto de lesiones por arma de fuego, industriales y accidentes de tráfico . Las fracturas pélvicas y de columna vertebral estuvieron fuertemente ligadas a traumas de alta energía.

Conclusión e Implicaciones Clínicas: Navegando la Práctica con Evidencia

Este estudio subraya una verdad fundamental en traumatología: la energía del trauma no es un simple detalle, sino un determinante clave de la extensión y naturaleza de las fracturas óseas . Sus hallazgos ofrecen valiosas perspectivas que pueden transformar nuestra práctica clínica diaria.

¿Qué implica esto para mi práctica clínica diaria?

  1. Evaluación inicial detallada del mecanismo: Más allá de identificar la fractura, es imperativo indagar profundamente en el mecanismo de la lesión y la energía involucrada. Una caída simple en un paciente joven puede generar menos sospecha, pero un trauma de alta energía (como un accidente de tráfico o una caída desde altura), incluso si la fractura inicial parece “simple”, debe alertarnos sobre la alta probabilidad de lesiones asociadas y la necesidad de una evaluación exhaustiva .
  2. Prevención personalizada: Sabiendo que los hombres jóvenes son más propensos a traumas de alta energía y las mujeres mayores a caídas de baja energía con fracturas patológicas, podemos diseñar estrategias preventivas más dirigidas. Para los hombres, la educación vial y la seguridad laboral son primordiales. Para las mujeres mayores, el énfasis debe estar en programas de prevención de caídas, evaluación de la densidad ósea y manejo de la osteoporosis.
  3. Sospecha diagnóstica diferenciada: Conocer los patrones de fractura específicos por género y energía nos permite desarrollar una sospecha diagnóstica más aguda. Por ejemplo, ante una fractura de clavícula en un hombre, debemos considerar un posible mecanismo de alta energía, mientras que una fractura de fémur proximal en una mujer mayor sugiere fuertemente un trauma de baja energía y una posible fragilidad ósea subyacente .
  4. Consideración de lesiones asociadas: El estudio refuerza la conexión entre la alta energía del trauma y la presencia de fracturas compuestas, y lesiones neurovasculares. Esto debe elevar nuestro umbral de sospecha y justificar estudios de imagen adicionales o consultas multidisciplinares para abordar potenciales complicaciones no óseas .

La comprensión de la cinética del trauma es una herramienta poderosa en nuestro arsenal diagnóstico y terapéutico. Este estudio nos anima a ir más allá de la superficie de la lesión, a considerar la “historia de energía” detrás de cada fractura. Con curiosidad y un enfoque proactivo, podemos continuar avanzando hacia una medicina más precisa y preventiva, mejorando los resultados para nuestros pacientes. 

Referencias 

Almigdad, A., Mustafa, A., Alazaydeh, S., Alshawish, M., Bani Mustafa, M., & Alfukaha, H. (2022). Bone fracture patterns and distributions according to trauma energy. Advances in Orthopedics, 2022, 8695916. https://doi.org/10.1155/2022/8695916

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